POR EL RECONOCIMIENTO DE LAS ENFERMEDADES PROFESIONALES DE LA ENSEÑANZA.

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El trabajo en la enseñanza registra una fuerte incidencia de:

  • Estrés, bornout (síndrome del profesional quemado) y otras dolencias psíquicas y nerviosas.
  • Problemas de la voz.
  • Enfermedades músculo-esqueléticas.

A pesar de que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales fue aprobada en 1995, no se han adoptado desde entonces medidas de carácter preventivo e, incluso, paliativo, en el sector de la enseñanza.

Al ser diagnosticadas esos problemas como enfermedades comunes se confunden con ellas, con lo que desaparece el nexo con el trabajo y se proyecta una imagen sin riesgo alguno para la salud en la enseñanza. Así, un problema laboral aparece como un problema individual.

El STEM viene reclamando el reconocimiento de las enfermedades profesionales de los trabajadores y trabajadoras de la enseñanza.

Tal reconocimiento mejoraría sustancialmente los derechos de los trabajadores del sector de la enseñanza privada y ampliaría las prestaciones de que gozan los trabajadores del sector público:

  • Asistencia sanitaria sin período de carencia.
  • Gratuidad de medicamentos y prótesis.
  • Base reguladora más favorable, en el caso de invalidez, y mayor cuando la lesión se produzca por faltas de seguridad e higiene en el trabajo.
  • Tratamientos especiales de rehabilitación gratuitos.
  • Posibilidad de período de observación, para estudios y diagnóstico, de hasta un año.
  • Obligación de practicar reconocimiento médico previo al ingreso y períodicamente.
  • Consolidación del nivel salarial si se produce el traslado de puesto de trabajo a otro exento de riesgo.
  • Asimismo, haría posible llevar a cabo una acción preventiva eficaz.

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El STEM y la Confederación de STEs han presentado, a los distintos organismos estatales y autonómicos de Sanidad, Trabajo y Educación, multitud de hojas de firmas y pronunciamientos de Claustros en los que se ponía de manifiesto esta exigencia.

En diciembre de 2001, la Unión Europea dictaba una recomendación a los gobiernos en la que se expresaba la necesidad de reconocer, como enfermedad profesional específica, los nódulos en las cuerdas vocales. La Administración ha declarado su intención de incluir las dolencias de la voz en el Catálogo de Enfermedades profesionales que se elaborará el próximo mes de junio.

El STEM exigirá que se adopten medidas preventivas frente a los problemas de la voz que sufren los trabajadores de la enseñanza. Igualmente, seguiremos luchando para que las restantes enfermedades sean reconocidas.

Y, en tanto no llegue tal reconocimiento, las personas afectadas deben exigir un diagnóstico como accidente de trabajo, única vía actual para que se reconozca el nexo entre enfermedad y trabajo.



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ACCIONES PREVENTIVAS, YA.

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  • Micrófonos a disposición del personal docente con problemas en la voz.
  • Adaptación de las construcciones escolares a unas buenas condiciones de acústica.
  • Mantenimiento de un adecuado grado de humedad y temperatura en las aulas.
  • Ante diagnóstico médico, traslado a puestos de trabajo exentos de riesgo.
  • Regulación de un procedimiento acelerado de jubilación por incapacidad.
  • Reconocimientos médicos periódicos y atención médica específica (psicoterapia, fisioterapia , etc.) gratuita desde los primeros síntomas de enfermedad profesional.
  • Programa de formación obligatoria, dentro del horario de trabajo e impartido en el centro de destino, sobre proyección y cuidado de la voz, aparato locomotor y prevención del estrés.
  • Eliminación barreras arquitectónicas.
  • Enseñanza privada : jubilación por incapacidad permanente con el 100 % de retribuciones.
  • Subsidio por enfermedad parejo al de los trabajadores públicos.


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