El STEM y la Confederación de STEs han presentado, a los distintos organismos
estatales y autonómicos de Sanidad, Trabajo y Educación, multitud de hojas de firmas y
pronunciamientos de Claustros en los que se ponía de manifiesto esta exigencia.
En diciembre de 2001, la Unión Europea dictaba una recomendación a los gobiernos en
la que se expresaba la necesidad de reconocer, como enfermedad profesional específica,
los nódulos en las cuerdas vocales. La Administración ha declarado su intención de
incluir las dolencias de la voz en el Catálogo de Enfermedades profesionales que se
elaborará el próximo mes de junio.
El STEM exigirá que se adopten medidas preventivas frente a los problemas de la voz
que sufren los trabajadores de la enseñanza. Igualmente, seguiremos luchando para que
las restantes enfermedades sean reconocidas.
Y, en tanto no llegue tal reconocimiento, las personas afectadas deben exigir un
diagnóstico como accidente de trabajo, única vía actual para que se reconozca el nexo
entre enfermedad y trabajo.
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